Olanchito Literaria

Literature & Poetry of Honduras


Fotografía de archivo (26/06/2015), del poeta, ensayista y traductor Luis Alberto de Cuenca que ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional de Poesía por su poemario 'Cuaderno de vacaciones'
Fotografía de archivo (26/06/2015), del poeta, ensayista y traductor Luis Alberto de Cuenca que ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional de Poesía por su poemario 'Cuaderno de vacaciones'. EFE/Esteban Cobo EFE 

Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Poesía con 'Cuaderno de vacaciones'

  • Filólogo, escritor y poeta, ha recibido diversos premios 

  • El jurado destaca la "excelencia de su estilo" y la "voz de la autenticidad en el espacio literario"

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El poeta, ensayista y traductor Luis Alberto de Cuenca ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía por su poemario titulado Cuaderno de vacaciones.

El premio, dotado con 20.000 euros, lo concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para distinguir la obra de un autor español escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado en 2014.

El jurado ha considerado que la obra Cuaderno de Vacaciones, "constituye una de las aportaciones poéticas de mayor motivación existencial y simbólica en la historia de la lírica reciente en España".

La obra recoge, repartidos en ocho epígrafes, ochenta y cinco poemas escritos, en su mayoría, en los veranos comprendidos entre 2009 y 2012. En ellos habla de la vejez, la soledad o la muerte, casi siempre con un punto de humor.

"La excelencia de su estilo, unida a la voz de la autenticidad en el espacio literario, convierten los poemas de este libro en una progresión cuya fuerza emocional roza lo sublime, logrando una poética que vincula mitos y orígenes, conocimiento y escritura, devenir vital e imaginario, junto a las fuentes creativas que dan cauce a la modernidad", ha argumentado el jurado.

Filólogo, escritor y poeta

Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) es filólogo, escritor y poeta. Doctorado en Filología Clásica, ha recibido diversos premios y galardones, como el Premio de la Crítica de Poesía Castellana (1985) por La caja de plata o el Premio Nacional de Traducción por su versión del Cantar de Valtario.

Su obra ha sido encuadrada con el calificativo de "poética transculturalista". Algunas de sus obras poéticas son Los retratosElsinoreScholiaNecrofiliaEl otro sueñoEl hacha y la rosaSin miedo ni esperanzaLa vida en llamas o El reino blanco.

Como experto en Filología Clásica y conocedor de los clásicos, ha traducido, entre otros, a Homero, Eurípides y Calímaco, y a autores franceses como Charles Nodier y Gerald de Nerval.

En 2010 fue elegido académico de la Real Academia de la HistoriaAdemás, fue secretario de Estado de Cultura y director Biblioteca Nacional de España. 

El jurado que ha fallado el galardón ha estado presidido por la directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, María Teresa Lizaranzu, y formado por Aurora Egido Martínez, Xoseja Casalderrey Fraga, Margarita Casacuberta, Rafael Soler, Enrique Baena Peña, Pueraza Canelo y el ganador de la pasada edición del premio, el poeta Antonio Hernández, entre otros.

Frank Kafka Nueva edición de 'La metamorfosis' en el centenario de su publicación

Nueva edición de 'La metamorfosis' en el centenario de su publicación       Tristeza y horror

Uno de los retratos de juventud de Franz Kafka, en torno al año 1910,...

Uno de los retratos de juventud de Franz Kafka, en torno al año 1910, una década antes de que la tuberculosis precipitara su muerte.



"Me ocupo nada menos que de ser torturado y torturar". Marcel Reich-Ranicki cierra con esta declaración de Franz Kafka, en una carta a su novia (?) Milena Jesenská, su desapacible ensayo sobre el escritor checo.

Después de muchas biografías y análisis, y de la lectura de su propia obra, la imagen de Franz Kafka -uno de los escritores más populares de la Historia- es la de una víctima: de un padre autoritario, de un entorno familiar sombrío, de un trabajo alimenticio oficinesco e insatisfactorio, de unas relaciones sentimentales fracasadas, de una tuberculosis galopante y, por supuesto, de su incómoda pertenencia a la comunidad judía. La muerte prematura es la cinta negra y brillante que envuelve el paquete de una vida desdichada que forja a un hombre y a un escritor atormentados, cuya obra literaria, espoleada por una inevitable imaginación oscura, sólo podía dar lugar a un sostenido relato sobre el malestar, el absurdo, la incomprensión y la falta de sentido de la condición y de la vida humanas. Toda situación en la que identificamos estos ingredientes y otros parecidos recibe el calificativo de 'kafkiana', síntoma de hasta qué punto ha calado la mirada del escritor.

El influyente crítico alemán Reich-Ranicki -ya fallecido- no entra a desmentir o confirmar este daguerrotipo, pero, en su ensayo recogido en 'Siete precursores' (Galaxia Gutenberg), el Kafka torturado aparece también como un Kafka torturador: odiaba y temía a las mujeres, odiaba y temía la vida, mareó a sus presuntas enamoradas, tenía miedo a las relaciones sexuales, era egoísta y egocéntrico, se deleitaba en el masoquismo y en sus complejos, era quejica y pesadamente autoconmiserativo, se odiaba a sí mismo, se sentía sucio y mentalmente enfermo, se fustigaba por ser judío...Todo ello puede verse como los requisitos del hombre torturado, pero también, y hacia eso apunta Reich-Ranicki, como las patologías que inevitablemente torturaban a quienes lo trataron.

Franz Kafka nació en Praga en 1883, hijo de un comerciante. Tuvo tres hermanas que le sobrevivieron -las tres morirían en campos de concentración nazis- y dos hermanos, que murieron siendo niños.

El joven Kafka se educó en un 'gimnasyum' alemán, y el alemán -y no el checo- fue la lengua en la que escribió desde la adolescencia, ya antes de iniciar sus estudios universitarios, primero de Filología Alemana (inacabados) y, finalmente, de Derecho. La abogacía le llevaría a trabajar fugazmente en bufetes y juzgados y, de forma definitiva y durante 15 años, en la Compañía de Seguros de Accidentes de Trabajo, para la que redactaba informes.

Como es sabido, Kafka no pudo terminar ninguna de las tres principales novelas largas que abordó y que fueron publicadas póstumamente por su amigo y albacea el escritor Max Brod, quien también sería su primer biógrafo. Brod consideró oportuno no cumplir la voluntad de Kafka -quien había ordenado la destrucción de sus manuscritos tras su muerte- y dio a la imprenta 'El proceso' (1924) -llevada al cine por Orson Welles en 1962-, 'El castillo' (1926) y 'América' (1927), titulada en principio 'El desaparecido' y de la que, en ocasiones, se ha editado de forma autónoma su primer capítulo, 'El fogonero'.

Estas tres novelas tratan, respectivamente, de un hombre detenido y juzgado por un delito que desconoce, de un agrimensor sometido a los designios de los señores de un castillo y de un muchacho enviado a Estados Unidos para expiar una falta amorosa. Como sucede en otros de sus relatos, en estas tres novelas sus protagonistas, dentro de una atmósfera agobiante e inextricable, están destinados a un horizonte de condena por una culpa de la que son inconscientes o inocentes. Según las interpretaciones, esa culpa esencial no es otra para Kafka que el hecho de haber nacido.

Kafka publicó en vida diversos cuentos aislados y colecciones de cuentos -otros se editarían también póstumamente-, así como un libro de aforismos y otros textos aparecidos en revistas. A partir 1910 escribió diarios, que no serían dados a conocer hasta después de su muerte.

La literatura epistolar de Kafka fue abundantísima e imprescindible -como sus diarios- para desentrañar las claves de su vida y de su obra. Carta al padre, Cartas a Milena, Cartas a Felice y Cartas a Ottla(su hermana más cercana) conforman el núcleo de su correspondencia.

Felice Bauer (entre 1912 y 1917, con la que se comprometió dos veces), Grete Bloch (amiga de Felice), Milena Jesenská (escritora y casada), Julie Wohrycek (con la que también se comprometió) yDora Dymant (en cuyos brazos murió tras apenas unos meses de convivencia) fueron sus principales enamoradas (Reich-Ranicki les llama amigas), si bien todas estas relaciones quedaron truncadas. Todas estas mujeres eran judías salvo Milena. Grete y Milena (militante comunista) murieron en campos de concentración.

"Una mañana, tras despertar de un sueño intranquilo, Gregor Samsase vio en su cama transformado en un monstruoso bicho". Así empieza La metamorfosis, cuyo centenario de publicación se cumplirá en noviembre de este año. Utilizo la última traducción deIsabel Hernández, que acaba de publicar Nórdica. Hernández, a diferencia de Jorge Luis Borges, prefiere llamar Gregor (no es la única) a Gregorio y pone 'bicho' donde el argentino (y casi todos) ponía 'insecto'. Nunca quedó claro si el monstruo en que se transforma el representante de tejidos era una cucaracha o un escarabajo. Todo el mundo ha leído La metamorfosis y sabe del horror y de la tristeza del realista y fantástico relato (Juan José Millás dice en su prólogo que también hay humor) y de las tremendas relaciones que se van desarrollando entre el bicho y su jefe, su querida hermana, sus padres, las criadas y los huéspedes de la casa. ¿Parábola autobiográfica? El psicoanálisis ha especulado mucho sobre este texto inmortal.

Franz Kafka murió en 1923 en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena, en la crisis final de su larga tuberculosis. Como Samsa en sus días postreros no podía hablar ni tomar alimentos.

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